30 diciembre 2007

La botica de Al-andalus, IV parte


El cantaueso se ha utilizado en la medicina castellana durante siglos como antiséptica, limpiando con su esencia heridas y llagas. Incluida en la flora apícola por su gran producción de néctar.

Cantueso. Lavandula stoechas
Si se toma una parte de este medicamento junto con una parte de corteza de raíz de alcaparro y se mezcla todo con miel, es útil contra el enfriamiento de estómago y contra todos los humores fríos que lo irritan. Cocido con orégano y semilla de apio y bebido junto con los medicamentos purgantes, anula los retortijones de vientre a quienes les sobrevienen.


Las espinacas constituyen en la actualidad unos de los alimentos anticancerígenos más estacados. Se ha comprobado que la ingestión de este alimento inhibe la aparición de los tumores cancerosos, especialmente el cáncer de pulmón. En el aspecto culinario es muy apreciada por sus grandes propiedades energéticas.

Espinacas. Spinacia oleacera
Empleadas como alimento, convienen contra todas las enfermedades calientes del pecho, tales como los tumores, las toses y las asperezas, especialmente si se mezclan con cosas grasas. Igualmente, son útiles contra el ardor de la orina; y es un alimento excelente para las personas de temperamento caliente.


Fue símbolo del amor y la belleza en la Grecia clásica. En la actualidad es empleado en perfumería por su aromático aceite.

Mirto. Myrtus comniunis L.
Todas sus partes son útiles para los emplastos que se preparan contra las lesiones recientes, pues impide el aflujo de humores. Su grano maduro, colocado sobre una lesión, es un excelente calmante. Pero su poder más intenso es el de retener el cabello propenso a caerse.


La Cerusa es carbonato de plomo del que se obtiene el albayalde, muy usado en pintura. Los árabes le dieron un uso muy distinto.

Cerusa
Actúa en las úlceras intestinales yen las heridas como lo hace el minio. Disuelta en vinagre y untada sobre la frente, conviene contra la cefalea. Si con estos dos elementos se mezcla aceite de rosas, es más eficaz. También es útil contra la oftalmia si se prepara en forma emplasto y se le da un uso tópico, o mezclado con los demás medicamentos que se instilan en los ojos. Si se lava intensamente con agua dulce, luego se riega de vez en cuando con agua de rosas durante varios días consecutivos, dejándola al sol caliente, y se emplea sola, es útil contra la oftalmia aguda. Usada como colirio o disuelta en leche de mujer o en un poco de clara de huevo e instilada en los ojos. Les conviene. Si se disuelve en agua de solano o en un líquido semejante, es útil contra la erisipela, contra las quemaduras de fuego o de agua hirviendo y contra todos los tumores calientes


28 diciembre 2007

La botica de Al-andalus, III parte


Sorprende el conocimiento y uso del antimonio por los árabes. Este hecho demuestra la avanzada investigación sobre los minerales que poseían los sabios cordobeses. El antimonio no es un mineral accesible en la naturaleza.

Antimonio
En forma de colirio conviene contra el lagrimeo. En polvo y esparcido sobre las heridas frescas, las cura, pero deja en ellas una marca oscura. Igualmente, deseca determinadas úlceras como las del pene y las de los órganos de temperamento seco.


Hoy en día la ciruela se emplea como laxante en la medicina natural. Fue muy apreciada por loa árabes como fruta de sobremesa.

Ciruela. Prunus dornestica
La maceración de la ciruela es útil contra las distintas clases de toses en las que el vinagre perjudica. Si se bebe el cocimiento de la ciruela seca sola con un poco de azúcar, conviene contra la fiebre biliar.


El junco oloroso en una apreciada planta, muy usada en perfumería, los árabes lo empleaban habitualmente como calmante.

Junco oloroso. Andropogon schoenantus
Si se cuece en vino y se bebe, es diurético. Aplicado en forma de fomento, calienta la vejiga que se ha enfriado y, utilizado de la misma manera, hacer bajar la regla, aunque bebido en grandes dosis la retiene y calma los dolores que sobrevienen a causa de ésta. Si se emplea en forma de fomento, disuelve las ventosidades de todo el cuerpo, pero si se bebe disuelve especialmente las ventosidades del estómago. Utilizado en polvo es más activo que bebido. Si el cocimiento de su raíz se bebe durante un cierto tiempo, conviene contra los dolores álgidos de las articulaciones, y con jarabe de oximiel es útil al final de las fiebres flemáticas, pues al mismo tiempo que retiene la naturaleza por su poder astringente, es diurético.


El arroz es el cereal más extendido en la actualidad, su uso en todo tipo de dietas es universal, los árabes lo empleaban como alimento y además le daban un uso medicinal curioso.

Arroz. Oryza
Si su sémola se elabora un caldo fino en el que se cuece muy bien grasa de riñones de cabra, es muy conveniente cuando se produzca un abuso de medicamentos purgantes, y contra la disentería sobrevenida por este mismo abuso, pues es un alimento grasiento.


Hoy en día se emplea por sus propiedades eméticas, diuréticas o catárticas. El ásaro resulta eficaz en el tratamiento de afecciones renales o de las vías urinarias, así como en las enfermedades inflamatorias de las vías respiratorias. La medicina popular emplea también el ásaro para la desintoxicación etílica. Toda la planta es tóxica en grandes dosis. Los árabes la emplearon como purgante.

Ásaro. Asarurn europaeum.
Calienta el estómago y el hígado y hace salir a través de la orina los humores excedentes que hubiera en ambos órganos. Ablanda la naturaleza, tritura los cálculos de los riñones y conviene contra todos sus dolores. Limpia la uretra de humores viscosos engendrados por los cálculos que hubiera en ella.




23 diciembre 2007

La botica de Al-andalus, II parte


El berberis (Berberis vulgaris)  es un arbusto que se sigue utilizando en la medicina natural con el nombre de agracejo. Hoy en día la infusión de bayas o raíces se usa contra diarrea, indigestión, problemas de hígado y vesícula biliar e infecciones del tracto urinario. Los árabes empleaban el jugo de la corteza de la raíz como antiséptico y reparador.

Corteza de la raíz del berberís

Su jugo, extraído mediante cocción, tiene la misma utilidad que el cambrón. Si se hacen enjuagues bucales con su cocimiento, es muy conveniente contra cualquier tipo y variedad de pústula labial. Si se deja macerar en agua de rosas y se instila en los ojos, deseca su humedad y es útil contra las marcas de la oftalmia crónica. Usado antes de que aparezca la oftalmia, protege los ojos. Si su cocimiento se utiliza en forma de lavativa, conviene contra las úlceras sucias de los intestinos.


Hoy en día la sabina  (Juniperus sabina)  no se usa en la medicina natural, pero en la antigüedad fue muy popular como reguladora de la menstruación y remedio abortivo ingerida en grandes dosis.

Sabina

Si se desgrana junto con higos secos, y con todo ello se hace un emplasto con el que se vendan los miembros que estén rígidos, es de una utilidad manifiesta. Para hacer bajar la regla de manera eficaz ha de beberse una dosis de dos a tres adarmes, una vez machacada y mezclada con miel. No ha de administrarse a las mujeres de temperamento caliente ni ha de colocarse en las partes íntimas inferiores.

Las cidras (Citrus medica)  se utilizan para la fabricación de confituras y licores. Se cultivan sobre todo por su cáscara, generalmente confitada y empleada en repostería. Los árabes además del uso fármaco que le dieron la utilizaron para aliñar aceitunas de mesa.

Cidro

El ácido del cidro le abre el apetito a las personas de temperamento caliente, y es útil contra la melancolía engendrada por la inflamación de la bilis.


21 diciembre 2007

La botica de Al-andalus, I parte


La medicina tuvo gran importancia en el esplendor árabe de la antigua Hispania. En la época del Islam clásico, la historia natural comprendía los dominios de la geología, la farmacia vinculada a la medicina, la física, la zoología y la botánica con sus derivaciones hacia la agricultura. Las ciencias naturales y la farmacopea fueron inseparables de la práctica de los grandes médicos. Los sabios galenos efectuaron brillantes progresos en la época del esplendor islámico, como lo demuestran numerosas obras, con frecuencia pioneras, acerca de los minerales, las plantas y las drogas. Con la caída del califato cordobés, la división del antiguo imperio en varios reinos taifas, también fragmentó el conjunto científico-cultural e intelectual.
En la Taifa de Saraqusta, emergió el Leonardo Da Vinci hispano. Ibn Bayyah conocido en el mundo cristiano por Avempace (nacido en Zaragoza a finales del siglo Xl y muerto en Fez en 1139), cultivó todo tipo de ciencias, la medicina, la poesía, la física, la botánica, la música, las matemáticas, la literatura, la astronomía y sobre todo la filosofía, fueron géneros en los que sobresalió este polifacético personaje.
El estudio de la medicina era para él fundamental, y fue una de las ramas a las que se consagró dentro de la ciencia. Estudió a Hipócrates, a Galeno, y a los médicos musulmanes orientales y occidentales con profunda dedicación.
El libro de las Experiencias redactado conjuntamente con Abu-l-Hasán Sufián fundamentalmente es un libro sobre plantas y sus poderes curativos. Un autentico catalogo farmacológico de la época. Desgraciadamente el libro se perdió, pero tenemos conocimiento de él por las alusiones y citas que hace el malagueño Abu Muhammad Ibn al-Baitar (1190-1224)  en su obra. En ella hay algo más de 200 referencias pertenecientes al reino vegetal, animal y mineral, cuyas propiedades farmacológicas son descritas.
Estas navidades en Algo de Historia voy a publicar un resumen de estos interesantísimos documentos.


16 diciembre 2007

Falcata Ibera


Forjada por los grandes maestros herreros íberos la falcata fue la prolongación del alma y cuerpo del guerrero íbero. Estaba fabricada de varias capas de metal que se moldeaban a base de pequeños golpes en la hoja hasta conseguir la textura adecuada. Para comprobar la calidad una vez estaba acabada, el herrero la cogía por las puntas, la doblaba por encima de su cabeza hasta que estas tocaran sus hombros, entonces dejaba ir uno de los extremos, y si la falcata no quedaba perfectamente recta, se volvía a forjar. La espada debía de ser flexible, resistente y contundente. Con un solo corte debía separar un brazo del hombro. La longitud de esta formidable arma era la del brazo de su dueño, su empuñadura estaba ricamente decorada según las creencias del guerrero. Esta espada era de gran valor ritual en la sociedad íbera, la falcata como prolongación del alma guerrera era un símbolo sagrado que debía acompañar al guerrero en la vida y en la muerte.


Su tremenda eficacia en la batalla suponía la grandeza y respeto del guerrero, no había dos iguales como no había dos guerreros semejantes. Causó el pánico en filas cartaginesas y romanas que tuvieron que proteger sus escudos ante el formidable corte de la falcata.
Era un arma versátil, aunque fundamentalmente se empleaba para cortar, era muy eficaz pinchando y traspasando las corazas enemigas. Evolucionó forjándola con dos filos que la convirtió en menos resistente pero con más capacidad táctica en la batalla.



Las batallas forjaron su leyenda que recorrió todo el mediterráneo mitificando al íbero y su falcata. Un guerrero al morir era enterrado con su espada entre rituales y cánticos, la falcata era inutilizada para que nadie pudiera aprovecharse del poder que otorgaban los espiritus a su dueño y su arma.


El honor, la fuerza y la dignidad estaban representados en la falcata, los íberos eran una sociedad noble de gran respeto a los símbolos sagrados personales. Esta espada fue su gran símbolo espiritual guerrero. Con ella vivían, rezaban y morían.


“Como las flores se marchitan
se marchita un día el espíritu,
el alma va en paz
acompañada de su espada,
y sus recuerdos,
en busca del paraíso
hasta que los dioses te cobijen.”




11 diciembre 2007

El explorador rojo


Una Saga medieval cuenta la historia de Erik, llamado "el Rojo", uno de los más grandes exploradores vikingos. El mote de "el Rojo" se refiere probablemente a su color de pelo, y tal vez también a su temperamento feroz. Nació alrededor de 950 en el distrito de Jaeren de Rogaland, Noruega, pero su familia se instaló en el Oeste de Islandia después de que su padre, Thorvald Asvaldsson, fue desterrado por un asesinato. Errar se convertiría en una costumbre durante toda su vida. Así pues, ocuparon una tierra en Hornstrandir, y vivieron en Drangar, donde se convirtió en un líder vikingo.

Continuo destierro

Tras la muerte de su padre, se casó y se desplazó al sur en Haukalar. Allí, cuando sus sirvientes estaban allanando tierras para hacerlas cultivables, por accidente causaron un corrimiento de tierras en la granja de su vecino Valthjof. Un familiar de éste, llamado Eyjolf Saur, mató a los sirvientes por esta desgracia, y como venganza, Erik mató a Eyjolf. Esto le costó la expulsión de la región, y se instaló en Sudrey.

Alrededor del año 982, la tragedia volvió a acompañarle enuna reyerta con su vecino Thorgest, a causa de unas vigas que le había prestado y nunca le devolvió. Cuando Thorgest se negó a devolvérselas, Erik robó las vigas. Se produjo una gran pelea, terminando con la muerte de dos hijos de Thorgest. En consecuencia, en el próximo evento del Thorsnes Thing, donde se llevaban a cabo juicios anualmente, los islandeses decidieron condenar a Erik de estos asesinatos y le desterraron del país.

Erik el Rojo, considerando que no había tierra que le acogiera, decidió buscar una. Había oido hablar del descubimiento de nuevas tierras al Oeste, unos 50 años antes, por el explorador Gunnbjorn, hijo de Ulf el Cuervo. Preparó un barco y partió de Snaefellsnes, prometiendo volver si encontraba la tierra. Sus amigos Thorbjorn, Eyjolf y Styr, junto con otra tripulación, se unieron a él en su destierro.

Después de tres semanas consiguió llegar a tierras norteamericanas y rodeó la franja Sur de una gran isla, tras lo cual navegó al Norte por la costa occidental. La encontró deshabitada y, en su mayor parte, libre de hielo y consecuentemente condicionada para el crecimiento y prosperidad. Según la Saga, pasó allí sus tres años de exilio explorando la tierra y poniendo nombre a sus lugares.

El Nuevo Mundo

Cuando Erik volvió a Islandia trajo consigo historias de la nueva tierra que llamó "Groenlandia" (de "Groen", verde). Aunque el clima altomedieval era más suave que el actual, Erik puso a propoósito un nombre más atractivo que Islandia (de "Is", hielo) para motivar a colonos potenciales. Como explicó, "la gente estará más motivada a ir allí si tiene un nombre favorable". Debía ganar el favor entre la gente, ya que sabía bien que el éxito de una colonia en Groenlandia necesitaría el apoyo del mayor número de gente posible.

Su estrategia tuvo éxito, ya que unas 600 personas, especialmente las que vivían en tierras pobres de Islandia, se le unieron en el viaje a Groenlandia en la primavera del año 985, en lo que fue una de las mayores expediciones árticas de la Historia. 25 barcos salieron de Islandia en este peligroso viaje, de los que 14 llegaron a Groenlandia. Establecieron dos colonias en la costa suroeste: Vestribyggd (al Oeste, cerca de la actual Godthab), y Eystribyggd (al Este, en la actual Julianhab). En este último Erik estableció el edificio Brattahlid, de donde gobernó sus colonias como Jefe Supremo, título respetable que en la práctica le daba independencia respecto a Islandia. Aunque estos hechos se cuentan como leyenda, pruebas de carbono de restos arqueológicos de lo que se cree ser Brattahlid revelan esta fecha de manera precisa. Allí se fundó el primer Thing (parlamento) groenlandés, basado en el islandés. Las leyes no estaban centralizadas sino que se decidían por el pueblo, y no se escribían, sino que un representante de las leyes electo las memorizaba. También se construyó en este lugar la primera iglesia cristiana en el Nuevo Mundo, Thjodhildakirkja, por el hijo de Erik, Leif Eriksson.

En los años siguientes llegaron más colonos de Escandinavia y ocuparon gradualmente la costa suroeste de Groenlandia, que de hecho era la única zona apta para la agricultura. Había unas 400 granjas en el territorio, que albergó a 5000 personas en su mejor momento. Durante los veranos, ejércitos de hombres eran enviados al norte del Círculo Polar en busca de comida y otros productos como focas, marfil de morsas, y ballenas. En estas expediciones probablemente establecieron contacto con los Inuit (esquimales), que todavía no se habían desplazado a la zona oriental de Groenlandia.

El comercio floreció con Islandia y Noruega. Los groenlandeses exportaban marfil, cuerdas, ovejas y pieles. El hierro y la leña, ausentes en la isla y necesarios para la construcción, se traían de Europa a los jefes groenlandeses, que lo distribuían entre las granjas cercanas. Aunque la dependencia de las colonias hacia estos productos era alta, el comercio era muy activo al ser el marfil de Groenlandia muy apreciado en Europa, ya que el comercio de marfil de elefante estaba bloqueado por conflictos con el mundo islámico.

En 1002, un grupo de inmigrantes trajo una epidemia que asoló la colonia, causando al muerte de Erik. Sin embargo, las colonias sobrevivieron y se recuperaron con la protección del rey Olaf de Noruega. En 1126 aumentó el control noruego al fundar una diócesis dependiente de la archidiócesis de Trondheim. En 1261 la población finalmente aceptó la supremacía del rey de Noruega y comenzó a pagar tributos, aunque seguía teniendo sus propias leyes.

El declive comenzó en 1348, con la llegada de la Peste Negra y el ataque Inuit al asentamiento occidental. Desde 1380, el comercio con Europa disminuyó gradualmente, acentuado por la prohibición del comercio privado por el nuevo gobierno danés de la Unión de Kalmar en 1397 y la pérdida del interés por las colonias. La población tuvo que ser condonada varias veces de pagar impuestos, y los hallazgos arqueológicos revelan una dieta cada vez más pobre en hombres y animales. En 1418 los piratas ingleses saquearon el asentamiento oriental y a finales del siglo XV, la población vikinga de Groenlandia había desaparecido. La razón definitiva más probable del abandono de las colonias fue que el clima se hizo más frío en lo que se llama la "pequeña edad de hielo". Además, los vikingos nunca aprendieron las técnicas inuit para adaptarse a inviernos fríos, navegar en kakay ni la pesca de focas en anillo.


Los hijos de Erik

El hijo de Erik, Leif Eriksson, también hizo Historia al convertirse en el primer vikingo en explorar las tierras de Vinland y Markland (en la actual Newfoundland, Canadá) alrededor del año 1000. El asentamiento allí resultó un desastre, la colonia de Leifbundir sólo duró diez años. La razón fueron los continuos conflictos con los que ellos llamaban "skraelings" (literalmente, "hombres feos") que, en el primer contacto, mataron al hermano de Leif, Thorvald. Los vikingos ganaban generalmente las peleas, pero pronto se dieron cuenta de que el asentamiento era imposible sin un apoyo militar, y viajaron de vuelta a Groenlandia. Volvieron periódicamente para conseguir leña para la construcción, ya que el viaje era mucho más corto que ir a Islandia. El último viaje conocido a Vinland data de 1347.

by Lite strabo

09 diciembre 2007

Analisis y reflexiones sobre el testamento de la reina Isabel sobre las Indias


Mucho se ha escrito sobre la colonización española en América, y sobre la actuación de los españoles en ese continente. El testamento de la reina Isabel descubre y a la vez desmiente tópicos usados durante generaciones sobre la voluntad española en el continente.
Isabel fue una reina de profundo sentido moral y religioso. En su testamento está reflejada esa personalidad que ante todo se basaba en el respeto a las personas. La reina combatió la esclavitud, sus creencias no podían tolerar un mundo con esclavos o personas sin derechos humanos. En su testamento, que fue ley como testamento real, reconocía el derecho de personas a los indígenas, lo cual los equiparaba en toda condición a cualquier castellano ante la ley, así como le garantizaba el derecho de propiedad, y les protegía contra agravios y abusos.
Sus convicciones religiosas influyeron en este testamento-ley, pero no seamos ingénuos, Isabel fue una gran política y supo ver que el sentido de vasallaje era el camino del futuro para el éxito en la ampliación del reino castellano. Unas tierras sometidas a esclavitud serían tierras problemáticas y difíciles de mantener. Aunque todavía se desconocía la dimensión del descubrimiento las ideas socio-políticas de la reina estaban puestas en él. El camino de la religión sería el camino del vasallaje. Una asimilación religiosa y por tanto cultural daría la plena integración de los indígenas en el reino castellano.
La tiranía y la crueldad de las civilizaciones pre-colombinas dominantes hacia los pueblos sometidos dieron un giro inesperado en la conquista del nuevo mundo. En vez de fuerza militar bastaba con emplear la inteligencia para aprovechar las luchas y odios internos entre los indígenas. Esta fragilidad de los indígenas fue lo que dio al traste con las buenas intenciones de la reina.
Una legión de conquistadores lejos del control real, con facilidad para adueñarse de extensos imperios y su riqueza llevó a la situación de caos y barbarie que supuso el siglo XVI. Al no tener que emplear grandes ejércitos no les hacía falta la subvención real, cualquier hidalgo con algo de riqueza y voluntad se podía aventurar en la empresa conquistadora, lejos de la política de la corona. La distancia de las cortes castellanas hizo el resto.

Con la llegada de los austrias al trono castellano se quiso poner freno al descontrol, aunque ya demasiado tarde y de forma poco efectiva, la conquista del continente era un hecho. A partir de ese momento se llevó a cabo una política de administración en base a la situación geopolítica europea lo que desvió la idea inicial de la reina respecto a la explotación de las nuevas tierras y el sentido del vasallaje.

Isabel quiso a los indígenas como castellanos y al nuevo mundo como una ampliación de su querida Castilla. Desgraciadamente los acontecimientos lo hicieron imposible. Lejos del control judicial, la falta de escrúpulos y las ansias de riqueza generó los abusos por parte de los conquistadores a los indígenas. La poca capacidad de gestión de la corona debido a la lentitud de transporte y la lejanía de las tierras creó un mundo muy distinto a lo soñado por la reina Isabel.





02 diciembre 2007

Testamento de Isabel la católica sobre las Indias


Capítulo XII (Indios, su evangelización y buen tratamiento)

“Ytem. Por quanto al tiempo por la Santa Sede Apóstolica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado”.



Capítulo XXIX (Indias, su situación jurídica)

“E porque de los hechos grandes e señalados por el Rey, mi señor, ha hecho desde el comienzo de nuestro reinado, la Corona real de Castilla es tanto aumentada que debemos dar a Nuestro Señor muchas gracias e llores; especialmente, según es notorio, habernos su Señoría ayudado, con muchos trabajos e peligros de su real persona, a cobrar estos mis Reinos, que tan enagenados estaban al tiempo que yo en ellos sucedí, y el dicho Reino de Granada, según dicho es, demás del gran cuidado y vigilancia que su Señoría siempre ha tenido e tiene en la administración de ellos. E porque el dicho reino de Granada e Islas de Canarias e Islas e Tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, ganadas e por ganar, han de quedar incorporadas en estos mis Reinos de Castilla y León, según que en la Bula Apostólica a Nos sobre ello concedida se contiene, y es razón que su Señoría sea en algo servido de mi y de los dichos mis Reinos e señoríos, aunque no puede ser tanto como su Señoría merece e yo deseo, es mi merced e voluntad, e mando que, por la obligación e deuda que estos mis Reinos deben e son obligados a su Señoría, por tantos bienes e mercedes que su Señoría tiene e ha de tener por su vida, haya e lleve e le sean dados e pagados cada año por toda su vida, para sustentación de su estado real, la mitad de lo que rentasen las Islas e Tierra firme del mar Océano, que hasta ahora son descubiertas, e de los provechos e derechos justos que en ellas hubiese, sacdas las costas que en ellas se hicieren, así en la administración de la justicia como en la defensa de ellas y en las otras cosas necesarias; e más diez cientos de maravedís cada año por toda su vida, situados en las rentas de las alcabalas de los dichos maestrazgos de Santiago e Calatrava e Alcántara, para que su Señoría lo lleve e goce e haga dello lo que fuere servido; con tanto que después de sus días la dicha mitad de rentas e derechos e provechos e los dichos diez cientos de maravedís, finquen e tornen e se consuman para la Corona real de estos mis Reinos de Castilla. E mando a la dicha Princesa, mi hija, e al dicho Príncipe, su marido, que así lo hagan e guarden e cumpla por el descargo de sus conciencias e la mia”.


(Medina del Campo, 23-IX-1504)


Proximamente: Analisis y reflexiones sobre el testamento de la reina Isabel




29 noviembre 2007

La católica Isabel


Con los primeros fríos de invierno fallecía hace 503 años la mujer más fascinante de la historia castellana. En un mundo donde el valor femenino no era considerado, esta mujer de carácter sereno se sobrepuso a la historia y las circunstancias para llegar a dominar el reino más poderoso de la incipiente era moderna. Casada con el mas golfo de los príncipes hizo de su matrimonio la base política que trasformaría no solo la antigua Hispania, sino también la convulsa Europa y las tierras vírgenes de las recién descubiertas Indias.
Su gran capacidad intelectual le permitió encabezar el partido de los nobles que se oponían al continuismo político de su hermanastro Enrique. No dudo en guerrear con su sobrina, heredera legitima del trono, para alzarse a la corona castellana, y una vez en ella supo controlar a ese conjunto de nobles insaciables siempre dispuestos a la conjura y la traición. Gestionó sus dominios transformando el Medievo hispano y sentando las bases para la unificación peninsular. Dirigió a la iglesia hacia su reino, ese reino que se expandía emergiendo como la gran potencia del futuro. Ese reino que moldeó ella para crear el estado de sus ideales.
La leyenda cuenta que cuando le comunicaron que su esposo Fernando le era infiel habitualmente ella contestó a su alcahueta que lo único que le pedía a Fernando era que le diera hijos que pudieran reinar Castilla y lo demás lo juzgaría Dios y la historia.
Gracias a su visión geopolítica costeo, a pesar de la oposición de las cortes castellanas el viaje de Colon en busca de las Indias. Con sus joyas personales hizo posible uno de los hitos más fabulosos de la humanidad, el descubrimiento del nuevo mundo. Colon viajó con parte de los sueños de la única persona que lo tomó en serio, la reina.
Isabel representó la transición entre el Medievo y la era Moderna, la base del estado moderno fue su ancha y amada Castilla. Esa Castilla enemiga del baño personal afrontaba los nuevos retos de la historia con la gran reina que fue la católica. Su olor corporal traspasaba los muros de su palacio, su magna personalidad traspasaba los tiempos convirtiendo en esta adelantada de su tiempo en la católica Isabel.
Desde el castillo de Mota, en Medina del Campo, una fría noche del mes nostálgico de Noviembre hasta la eternidad que dibujó su identidad en la vieja Hispania y las nuevas Indias, Isabel se refleja en campos, montañas, ríos, selvas y mares.

25 noviembre 2007

Catulo, el poeta rebelde (Final)


En una época donde se vivía muy rápido, Catulo vivió demasiado deprisa y su cuerpo no aguantó. No sabemos si murió en los brazos de una profesional del amor o en la taberna donde la nueva generación de escritores se reunían para ahogar sus penas con abundante licor romano y exponer sus ideas sobre la sociedad, política y cultura, o quizás en una callejuela maloliente de la ciudad eterna en una noche festiva.
Una nueva forma de poesía nació con Catulo, él desarrollo la nueva elegía romana. Su poesía sincera con gran intensidad narrativa fue la base para las futuras generaciones de escritores romanos que vieron en Catulo, después de muerto, el gran genio que fue.

“Que es igual a un dios me parece aquel
(y que supera a los dioses, si es lícito)
que sentado frente a ti, sin cesar,
observa y escucha cómo
ríes con dulzor, lo que me arrebata
los sentidos, mísero: Lesbia,
en cuanto te veo, ya no me queda
ni un hilo de voz,
la lengua se torna torpe, y a manar
comienza una llama bajo mis miembros;
me zumban los oídos y una noche
doble cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, te es muy molesto;
en el ocio te exaltas e impacientas.
El ocio ya perdió antes muchos reyes
y ciudades felices.”

Fue crítico con los conservadores intelectuales romanos, con la jerarquía patricia que acumulaba el poder, y se enfrentó duramente con Cesar. Mezclo sentimientos opuestos combinando belleza con grosería, y lo poco que nos ha quedado de sus escritos demuestra ante todo su honradez y su sinceridad. Fue un poeta adelantado a su tiempo, un incomprendido objeto de burla por parte de sus contemporáneos y fruto de admiración por parte de sus descendientes.

“Odio y amo. Por qué lo haga me preguntas tal vez.
No sé (pero siento cómo se hace y me torturo).”

Roma que se expandía generando una nueva forma de sociedad despidió a Gaius Valerius Catullus sin llegar realmente a disfrutarlo. En el año 54 a. d. C. un poeta desaparecía dejando el mito de su figura y sus escritos para que el futuro descubriera su mensaje. Catulli Carmina es el único testamento que nos ha quedado de su obra, pero su esencia aun sobrevuela inspirando a bohemios y rebeldes sin causa de las letras que escriben bajo la tutela de ese poeta que recorrió los rincones de Roma en busca de su yo y su sentido en ese mundo que empezaba a cobijar bajo su manto la civilización mediterránea, base de la civilización actual. La grandeza de Catulo está en la vigencia de su poesía transcurridos 2000 años.

“Me propones, vida mía, que este amor
que hay entre nosotros sea dichoso y perpetuo.
Grandes dioses, haced que pueda prometer verdaderamente,
y que lo diga con sinceridad y desde el alma,
para que nos sea permitido continuar toda la vida
este pacto eterno de sagrada amistad.”

Fuentes:
Catulli Carmina
Cayo Valerio Catulo: poesías completas. José María Alonso Gamo
Catulo y Lesbia. Leonor Silvestri
Historia de la literatura romana. volumen I. Albrecht von, Michael
Historla de la literatura romana. L.Bieler


20 noviembre 2007

Catulo, el poeta rebelde (IV parte)


“Muy bien les va a esos depravados maricónes
al comepollas de Mamurra y a César.
Y no es extraño: iguales manchas para los dos,
unas en Roma, otras en Formias,
grabadas se mantienen y no se borrarán;
enfermos por igual, como gemelos los dos,
en un solo lecho maestros ambos,
no éste más voraz adúltero que aquél,
socios incluso rivales por las niñitas.
Fenomenalmente les va a esos depravados maricones.”

La arrogancia y las conspiraciones políticas de Cesar fueron objeto de crítica de Catulo y su círculo intelectual. A pesar de ser gran amigo de su padre, Catulo no respetó la figura emergente de Cesar que comenzaba a sentar las bases para su proyecto político y social. Las actuaciones populistas de Cesar fueron reprobadas por los innovadores escritores que veían en Julio la sombra de una dictadura que ellos censuraban duramente.
Cesar se defendió reprendiendo los escritos del poeta al que acusó de escribir sin tener conocimiento, Catulo irónicamente le contestó.

“No me afano nada en absoluto
César,
en querer agradarte
ni en saber si eres hombre blanco o negro”

Cesar era un hombre muy influyente con gran popularidad por lo que los enemigos de Catulo aumentaron, la ciudad antes alegre y cordial oscureció para convertirse en un laberinto incómodo para el poeta. Sus numerosos enemigos le lanzaron terribles ataques conduciéndolo a una marginalidad social. Catulo respondió de forma despiadada.

“¡Que los dioses me asistan!
No creí que tuviese importancia alguna distinguir
entre oler la boca o el culo de Emilio.
No más limpio éste, no más sucia aquélla,
pero acaso el culo es más limpio y mejor,
pues no tiene dientes; y la boca tiene
unos dientes de pie y medio, unas encías de carro viejo
y además una abertura tan ancha
como suele tener el coño una mula
cuando mea en la calorina.
¿Y éste se folla a muchas
y se hace el guapo, y no se le manda al molino ni de asno?
Y la mujer que lo calienta,
¿no vamos a creer que ésa es capaz de lamer
el culo de un verdugo enfermo?”

Proximamente: El final

18 noviembre 2007

Catulo, el poeta rebelde (III parte)


Catulo supero la crisis de su ruptura con Clodia pero nunca llegó a olvidarla. Después de la tumultuosa relación vino la época más fecunda del poeta. Ahogando sus penas en los sectores críticos de la sociedad romana y teniendo una relación homosexual con un joven llamado Juvencio (mezclar relaciones heterosexuales y homosexuales estaba de moda entre la aristocracia romana), se erigió en el padre de la nueva elegía romana, una fresca poesía sincera y personal de modernas formas tratando de evitar la ambigüedad o el moralismo de los escritos clásicos. Estas composiciones breves de cuidada factura y estilo muy refinado fueron duramente criticadas por los sectores conservadores culturales romanos.

"Pajarillo, delicia de mi amada
con el que juega, al que en su mano tiene
y al que ofrece la punta de sus dedos
para que salte, picotee y muerda,
cuando ella, a la que adoro más que a nadie,
se entrega a no sé qué clase de juegos
como solaz, tal vez a sus pesares.
¡si yo pudiera, como lo hace ella,
jugar contigo, para así librarme
de la pena y tristeza de mi alma!"

Catulo les respondió cargando de grosería su poesía en defensa de su poesía y su honestidad.

“Os daré por el culo y me la vais a chupar,
Aurelio comevergas y Furio julandrón,
que, por mis versos, como son ligeros,
me habéis considerado un desvergonzado.
Es, de hecho, procedente
que el poeta honorable sea personalmente casto;
no es necesario que lo sean sus versos,
que, en definitiva, tienen sal y gracia
si son ligeros y desvergonzados
y pueden provocar las cosquillas,
no digo a los muchachos, sino a esos peludos
que no pueden mover sus duros lomos
¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos,
me consideráis poco hombre?
Os daré por el culo y me la vais a chupar."

El carácter autobiográfico de su poesía fue una constante, sus escritos son un reflejo de su personalidad y los momentos que vivió. Amó y odio a partes iguales, y en sus versos está su vida como espejo de su pensamiento. El compromiso social de Catulo fue en aumento conforme maduraba su mente, los poetas neotéricos que él representaba como líder, fueron muy críticos con determinados sectores sociales que buscaban un cambio en la sociedad republicana romana. Estos sectores sociales estaban encabezados por Julio Cesar y su partido…

Continuará
Próximo capítulo: Catulo contra Julio Cesar

16 noviembre 2007

Catulo, el poeta rebelde (II parte)


Con el telón de las calles de Roma como fondo en Catulo se desato una violenta pasión hacia Clodia la mujer de su protector Metelo, el antiguo gobernador de la Galia Cisalpina. Clodia era una mujer bella y esbelta que cautivo el alma de Catulo inspirándole los más hermosos poemas que él le escribiría con el seudónimo de Lesbia. Su relación fue intensa y apasionada. El camino del poeta era los dictados del cuerpo y del aliento de Clodia. Su oxígeno era la mirada de su amada.

“Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,
y las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.
Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos,
cuando se entere del total de nuestros besos.”

Pero la afición al sexo de Clodia, una reputada ninfómana aficionada al cambio de pareja habitualmente rompió el corazón de Catulo que soñaba con su querida solo para él. Un amargo desengaño invadió el cuerpo del poeta que desde entonces deambuló por las calles romanas navegando en las aguas de la depresión y la tristeza.
Entre la compañía pagada de las fulanas, las tertulias literarias de su círculo de amigos y las nuevas corrientes socio-políticas que recorrían la urbe, Catulo consiguió respirar aire alegre para salir del desánimo y abatimiento que le produjo la frustración de su relación con Clodia.

“Desgraciado Catulo, deja de hacer tonterías,
y lo que ves perdido, dalo por perdido.
Brillaron una vez para tí soles luminosos,
cuando ibas a donde te llevaba tu amada,
querida por ti como no lo será ninguna.
Entonces se sucedían escenas divertidas,
que tú buscabas y tu amada no rehusaba.
Brillaron de verdad para ti soles luminosos.
Ahora ella ya no quiere; tú, no seas débil, tampoco,
ni sigas sus pasos ni vivas desgraciado,
sino endurece tu corazón y mantente firme.
¡Adiós, amor! Ya Catulo se mantiene firme:
ya no te cortejará ni te buscará contra tu voluntad.
Pero tú lo sentirás, cuando nadie te corteje.
¡Malvada, ay de ti! ¡Qué vida te espera!
¿Quién se te acercará ahora? ¿Quién te verá hermosa?
¿De quién te enamorarás? ¿De quién se dirá que eres?
¿A quién besarás? ¿Los labios de quién morderás?
Pero tú, Catulo, resuelto, mantente firme.”

Continuará

13 noviembre 2007

Catulo, el poeta rebelde (I parte)


Provocador, renovador, sincero, obsceno, combinó la belleza con la grosería, fue capaz de mezclar el verso más tierno con el insulto más chabacano.
Este rebelde de las letras y su tiempo nació en Verona en el año 87 a. C. en el seno de una familia rica e influyente políticamente lo que le sirvió para tener una alta educación que aprovechó para enriquecerse literariamente. Eran tiempos prósperos en la Galia Transalpina que se preparaba para servir como base logística a Julio Cesar en su campaña de invasión de la Galia bárbara. El padre de Catulo, gran amigo de Cesar mando a su hijo a estudiar a Roma. La ciudad eterna será el escenario de las pasiones salvajes de este revolucionario inconformista. Conoció a lo más sobresaliente de la intelectualidad romana y caminó dentro de la llamada generación de poetas neotéricos enfrentándose a los ortodoxos escritores romanos comandados por Cicerón.
Con la pasión griega brotándole del alma como un devoto juvenil interesado por las más perversas formas de entretenerse empezó a caminar como alma bohemia entre los rincones de la felicidad romana. Asiduo de los mejores prostíbulos perdió su inocencia entre los pechos de las rameras y su tinta de escribir. La noche y su gente se convirtieron en el mosaico de su vida, la expresión rebelde empezaba a germinar en sus sueños alejandrinos…

“Esa barca que veis, huéspedes,
presume de que fue la más rápida de las naves
y de que el empuje de ningún navío
sobre las ondas pudo dejarla atrás,
bien se tratara de volar a remo o a vela.
Y dice que esto no lo niega la costa del amenazador Adriático
o las islas Cícladas ni la famosa Rodas
ni la espantosa Propóntide Tracia o el terrible golfo del Ponto,
donde ésta, luego barca, fue antes melenudo bosque:
pues, en la cumbre del Citoro
a menudo silbó con su habladora cabellera.
Amastris del Ponto y Citoro que produces bojes,
para ti esto fue y es conocidísimo -presume la barca-.
Desde su más lejano origen dice que se asentó en tu cumbre,
que empapó sus remos en tu superficie y de allí avanzó
como dueña por tantas inmoderadas corrientes,
ya el viento la empujara por izquierda o derecha,
ya Júpiter hubiera soplado favorable sobre ambas escotas;
y que, en su interés, no se hicieron votos a los dioses de la costa
cuando volvía hace nada del mar a este cristalino lago.
Pero estas cosas ocurrieron antes; ahora, en oculta quietud,
descansa vieja y se consagra a ti,
gemelo Cástor, y al gemelo de Cástor”

Continuará

10 noviembre 2007

El último rey de Asturias (Final)


Alfonso había conseguido estabilizar el reino territorialmente, la expansión y consolidación de las fronteras en el rio Duero era una realidad a pesar de los intentos bereberes de tomar Zamora en el año 901. En la zona oriental el afianzamiento del condado de Castilla suponía un fortalecimiento del propio reino en esa conflictiva franja territorial. El rey llamado ahora Magnus imperator se dedicaba a organizar el nuevo reino para fortalecer al máximo las arcas reales y poder seguir conquistando tierras a los musulmanes. Los verdes prados ovetenses perfumaban los cantos alegres del populacho mientras un numeroso contingente de mozárabes venidos del sur recorría el reino astur buscando un lugar donde alojarse para comenzar una nueva vida.
Eran momentos felices para el rey, que rodeado de sabios hacia realidad sus inquietudes artísticas favoreciendo un espectacular florecimiento de las artes y las letras.
Pero una terrible noticia vino a cambiar su reinado, rodeado de sus fieles consejeros le comunicaron que su hijo el infante García preparaba una conjura para destronarle. Con la ira contenida del padre que es traicionado por su propio hijo mandó apresar al infante, entonces fue cuando estalló la rebelión general comandada por el suegro de García, el conde castellano Nuño Fernández y el apoyo de los infantes, Ordoño, Fruela, y la reina Jimena que ahora se vengaba de la continua infidelidad matrimonial del rey.
Alfonso III evitó la guerra civil y retirándose al complejo de San Salvador de Valdedios contempló cómo sus hijos se repartían el reino por el que él tanto había luchado para engrandecerlo llevándolo a una vorágine de confusión y desorganización. León para García, Galicia para Ordoño y Asturias para Fruela.

“Dime, ¿podrá conseguir lo que anhela
quien adolece de males sin tregua?
¡Ay, corazón que el amor atormenta!
Esta inquietud y dolor en que vive
Derrite de deseos al triste.

Sufro, de aquel a quien amo, el olvido,
porque no sabe, en su sueño tranquilo,
que nunca acaba el insomnio en que vivo.
¿Quién a esos lánguidos ojos resiste,
si dicen que del mal no desisten?”

Caía la nieve en Covadonga, el aire barría las últimas hojas caídas de los arboles, el monte Naranco observaba en la lejanía la anciana alma del rey. El invierno del año 910, en la ciudad de Zamora, donde se había trasladado Alfonso para evitar las gélidas corrientes de la montaña asturiana, con el manto de la escarcha invernal en el exterior de su palacio y escuchando las salves de los monjes por su alma, el espíritu triste, por la traición de sus hijos y esposa, de Alfonso III, el Magno, el último rey de Asturias abandonaba la tierra para unirse en el cielo con los espíritus de sus antepasados.

“El olor de la hierba fresca
Inundaba el alma de tan grande señor
Mientras cabalgaba en su caballo
A la busca de ese horizonte
Que era su vida”

El reino de Asturias desaparecía con él.

Fuentes:
C. SANCHEZ ALBORNOZ “El Reino de Asturias”
M. GÓMEZ MORENO "Las primeras crónicas de la reconquista"
R.MENÉNDEZ PIDAL “Historia de España. La Reconquista y el proceso de diferenciación política”
CRÓNICAS DE ALFONSO III
CRÓNICA ALBELDENSE
CRÓNICA DE SAMPIRO
ROMANCERO VIEJO
ABŪ BAKR MAMAD “Jarchas”


06 noviembre 2007

El último rey de Asturias (IV Parte)


El año 882 el poderoso ejercito árabe saqueo Zaragoza y después se dirigió hacia León por la antigua vía romana, luego de asolar Castrogeriz marcharon hasta las mismas murallas de León y sorprendentemente en vez de atacar la ciudad aceptaron la negociación que les ofreció Alfonso III. Después de un intercambio de prisioneros y el correspondiente pago del rey astur las tropas cordobesas se retiraron hacia su ciudad.
Un año después la campaña se repitió y el resultado fue el mismo, Alfonso III había contenido el ataque cordobés pero sus deseos de expansión se habían frenado. Este hecho, la política de restauración de costumbres visigodas, la reafirmación del reino asturiano como continuación del antiguo reino godo de Toledo, así como la obligación que impuso a los nobles para que pagaran con su patrimonio obras civiles hizo que las conjuras empezaran a crecer. Los hermanos Freila, Odoario y Vermudo encabezaron una rebelión tomando la plaza de Astorga donde organizaron un poderoso ejército con la ayuda de otros condes.

"El caballo era ligero
y saltado había un vallado,
mas al salir de una cuesta,
a la asomada de un llano,
vido mucha adarga blanca,
mucho albornoz colorado
y muchos hierros de lanzas
que relucen en el campo.
Metido se había por ellos"

Alfonso III actuó enérgicamente destruyendo la rebelión de forma rápida. El reino cordobés también vivía momentos tumultuosos, el emir, ya anciano no conseguía sofocar definitivamente las rebeliones. Alfonso III que había perdido sus alianzas árabes acepto una tregua, eran momentos de estabilizar los reinos. Fundó la que sería en un futuro capital de Castilla, la ciudad de Burgos, alrededor de una fortaleza avanzada en la frontera oriental (884) 
El rey continúo su política repobladora reorganizando territorialmente el reino con la construcción de numerosos monasterios. También proyectó un mecenazgo cultural muy importante y mandó escribir crónicas históricas reivindicando el pasado visigodo del reino.
En Córdoba seguían con los problemas internos agravados con la muerte del emir Muhammad (886) lo que aprovechó el rey para romper la tregua y conquistar Zamora, Toro, Dueñas y más tarde Simancas. El ardor guerrero de Alfonso había renacido como ave Fénix, en la capilla del palacio daba gracias a Dios por su ayuda mientras ideaba nuevas empresas, las cenas festivas donde las bailarinas exhibían su vientre al ritmo de los instrumentos de cuerda y las voces de los músicos eran numerosas, los atardeceres teñian a León de un manto ocre acompasado con las salves de los párrocos reprimiendo en latín al pueblo para conseguir su justa salvación.

“A mi grave me seria
dexar los prados con flores,
en mayo la fuente fría,
vergeles con ruiseñores”

Mientras Alfonso degustaba el vino leones y disfrutaba de los placeres que le ofrecían las bellas mujeres mozárabes esperando el momento propicio para una nueva campaña alguien muy cercano a él conspiraba para destronarlo…

Proximamente: El final


04 noviembre 2007

El último rey de Asturias (III Parte)


En la costa de la muerte con el cabo Finisterre de testigo se desató una terrible tormenta que destruyó toda la flota árabe. La ira del cielo se volcó sobre los musulmanes haciéndoles desaparecer en las frías aguas gallegas. Este suceso anuló la operación de Muhammad I contra el reino astur. Las nubles negras cubrían el antes poderoso e invencible emirato cordobés.
Al-Andalus era un caos, en el valle del Ebro la familia de los Banu Qasi se habían proclamados reyes de Zaragoza, el muladí Ibn Marwan, conocido como el Gallego, gobernador de Mérida, no respetaba la autoridad cordobesa, en Sevilla se había formado un gobierno semi-independiente liderado por los nobles locales, en la serranía de ronda Umar Ben Hafsun con un poderoso ejército se había rebelado contra el emir.
Alfonso III aprovecho esta debilidad para extender sus dominios progresivamente y aliándose militarmente con Ibn Marwan emprendió una campaña de saqueo por el valle del Tajo derrotando nuevamente al ejército cordobés en el monte Oxifer, consiguiendo un gran botín en la operación.
La leyenda de Alfonso como Magno corría los vientos de la meseta para llegar a oídos del populacho que celebraba a tan grande rey de la forma más feliz posible. Casado con Jimena Garcés probablemente hija del rey navarro García, con las alianzas de los Banu Qasi e Ibn Marwan, Alfonso III tenía una posición fuerte y estable en Hispania, lo que aprovecho para llevar a cabo una labor repobladora en la meseta. Con las arcas llenas emprendió una política constructora en el reino para fortalecer la imagen real y estabilizar el reino, La abadía de Santo Adriano de Tuñón, La iglesia de San Salvador de Valdediós, la Basílica de Santiago de Compostela, el dinero que empleo para las fortificaciones de plazas, arreglo de calzadas y construcción de edificios en los concejos son una buena muestra de esta exitosa política.
Los condados asturianos rebosaban de alegría y prosperidad, en los verdes prados pastaban ovejas y vacas, las buenas lluvias alimentaban la tierra para cosechar gran cantidad de cereal, en el litoral los pescadores obtenían abundante pesca, los trovadores y artistas teatrales recorrían los pueblos alabando las virtudes del magno monarca, la actividad comercial con Zaragoza y Navarra era buena, el tránsito marítimo entre Asturias y los francos era excelente.
Todo era prosperidad y felicidad; en este ambiente Alfonso III decidió fortalecer sus fronteras y ampliar su reino preparando una campaña de expansión hacia Zamora y Toro para extender sus fronteras hasta la ribera del Duero.
Los vientos eran cálidos y agradables en las tierras asturianas, pero el emir Muhammad I quería recuperar su antaño control en la zona norte y preparó una expedición contra Zaragoza para derrotar a los rebeldes Banu Qasi y luego avanzar por la antigua vía romana hacia la gran ciudad del reino astur, León. El deseo de venganza era el credo de los ofendidos cordobeses, Córdoba despedía al ejército con todos los honores, una lluvia de flores caía sobre los guerreros árabes, el emir rezaba en la mezquita para que esta fuera la decisiva victoria sobre sus enemigos. Al-Mundir, el hijo del emir comandaba el poderoso ejército...

Continuará.

01 noviembre 2007

El último rey de Asturias (II Parte)


A pesar de los problemas internos el emir Muhammad I no podía tolerar la humillante derrota de sus tropas en costas atlánticas con la perdida de plazas tan importantes estratégicamente como Coímbra y Oporto.
En caballos andaluces, afilando sus cimitarras y orando a su dios, los musulmanes se dirigían al reino astur con ánimo de venganza. Mientras, Alfonso III preparaba su defensa buscando aliados desesperadamente. Encontró uno muy importante, Abd al-Rhamán ibn Marwán, señor de Mérida y rebelde al emir de Córdoba que le proporciono una importante ayuda económica para afrontar la dura batalla. En el año 878 se libró la batalla de la Polvoraria donde la disciplina asturiana se impuso a las enérgicas pero desorganizadas tropas árabes. La victoria de Alfonso III fue enorme causando más de 13000 bajas entre los cordobeses, el resto del ejército árabe huyo despavorido siendo perseguido por las tropas cristianas para ser alcanzado y derrotado totalmente en Valdemora.
La ira del emir era total, las ejecuciones por negligencia fueron numerosas entre los pocos supervivientes de la campaña contra los cristianos, la mezquita cordobesa era un rincón de luto, las flores andaluces se marchitaban con el ánimo del pueblo, las oraciones árabes eran cantos de tristeza. Muhammad I tuvo que firmar una tregua con el rey Alfonso III (era la primera tregua que se veía obligado a firmar un emir cordobés con un rey cristiano). Esta tregua le sirvió a Muhammad I para sofocar las rebeliones internas y preparar una gran venganza con la que castigar a los desharrapados y malolientes cristianos que le habían infringido una nueva y humillante derrota. Después de pacificar mínimamente el emirato preparó una gran flota que bordeando el atlántico asolaría las costas gallegas y cántabras mientras un nuevo ejército terrestre tomaría las plazas asturianas.

“ ¡Oh, cómo me conocen
la noche y el Desierto y mi corcel,
y la lanza y la batalla,
y la pluma y el papel!”

La idea era terriblemente perversa, los cristianos se verían sorprendidos por un ataque que no esperaban, desde las revoltosas y frías aguas cántabras los barcos cargados de guerreros de Ala surgirían entre la niebla con sus relucientes cimitarras cantando lúgubres cantos guerreros ante el estupor de los humildes pescadores asturianos.

“Temed a Allah, únicamente y por él
soporta las penas y haz el bien,
pues la abstinencia y la pureza de corazón
son los únicos medios para salvarse”

Mientras, por el sur un potente ejercito asolaría las tierras astures…

“Vio la estrella a un demonio espiar furtivamente a las puertas del cielo, y se lanzó contra él, encendiendo un camino de llama.
Parecía un jinete a quien la rapidez de la carrera desatara el turbante y que lo arrastrase entero tras de sí un velo que flota”

Continuará

27 octubre 2007

El último rey de Asturias


En el año 848 nacía en las verdes tierras norteñas el último rey de Asturias. Hijo de Ordoño I soñaba en su infancia con ser el más grande de todos los reyes astures. Mientras jugaba en la falda del monte Naranco a guerras y batallas, las damiselas le reían para conseguir su abrazo y el oía de fondo como los pájaros trineros le cantaban: tú serás Magno
Con 18 años accedió al trono y como era habitual en estos reinos las revueltas nobiliarias no tardaron en producirse. El conde gallego Fruela Martínez se autoproclamó rey y con el apoyo de los nobles gallegos emprendió una campaña para eliminar al joven rey. Con el apoyo de la nobleza castellana y después de duras batallas Alfonso consiguió derrotar al conde gallego. Celebrando la victoria al son del aire atlántico en el mítico paisaje de las rías gallegas recibió la noticia del habitual levantamiento de los vascos. Con parte del ejército se dirigió hacia tierras vascas para sofocar la rebelión, y después de una breve campaña consiguió pacificar el reino.
Con los vascos y los condes tranquilos inicio una campaña de conquista en las costas atlánticas tomando Oporto en el año 868, llevando a cabo después una política de repoblamiento muy exitosa entre el MIño y el Duero, para finalmente tomar la plaza de Coímbra.
Los cantos y bailes no cesaban en la nostálgica ciudad leonesa, barriles de vino vacios adornaban las fachadas de las tabernuchas donde el griterío de la lujuria traspasaba sus débiles muros. Las procesiones de monjes realizaban su paseo matinal cantando sus salves al aire gélido. Los trovadores amenizaban el amanecer al ritmo que marcaban sus dulzainas y salterios

Ai flores, ai flores do verde pino,
se sabedes novas do meu amigo?
ai Deus, e u é?
Ai flores, ai flores do verde ramo,
se sabedes novas do meu amado?
ai Deus, e u é ?
Se sabedes novas do meu amigo,
aquel que mentiu do que pôs conmigo?
ai Deus, e u é?
Se sabedes novas do meu amado,
aquel que mentiu do que mi á jurado?
ai Deus, e u é?
Vós me preguntades polo voss'amigo?
e eu ben vos digo que é san'e vivo;
ai Deus, e u é?
Vós me preguntades polo voss'amado?
e eu ben vos digo que é viv'e sano;
ai Deus, e u é?
E eu ben vos digo que é san'e vivo,
e será vosc'ant'o prazo saido;
ai Deus, e u é?
E eu ben vos digo que é viv'e sano,
e será vosc'ant'o prazo passado;
ai Deus, e u é?

Con ese ambiente feliz, en la corte Alfonso III recibía la noticia que el emir cordobés Muhammad I enviaba un potente ejército contra las plazas de León y Astorga para vengar la derrota en tierras portuguesas. Una niebla de temor y preocupación invadió la ciudad, el sonido de las armaduras apago el ambiente festivo....

Continuara.


24 octubre 2007

Fuego Griego





En el año 673 los guerreros de Alá ondeando la bandera de la guerra santa asolaron el imperio romano de Oriente obligando a los bizantinos a replegarse a Constantinopla. Innumerables barcos agitando la media luna se disponían a conquistar la última capital romana.
Los sacerdotes cristianos alzaban sus plegarias al cielo, las campanas redoblaban envolviendo el aire de la ciudad con un manto solemne. Los defensores bizantinos observaban las siluetas de las embarcaciones enemigas en el oriente, la tensión de la espera flotaba por encima de los mármoles romanos.
La situación era desesperada, Constantino IV Pogonatos conocía la superioridad árabe y la escasa moral de sus tropas imperiales. Reunido con sus generales intentaba buscar una solución al bloqueo e inminente ataque mahometano.
Y entonces como milagro divino se presento en la corte la enigmática figura de Calínico de Heliópolis ofreciendo un arma secreta que ayudaría a vencer a los árabes, un arma desconocida que causaría el terror en las filas sarracenas. El emperador y sus generales incrédulos escucharon a Calínico.
Los barcos bizantinos salieron al encuentro de las naves árabes con la intención de romper el bloqueo, en la proa de los barcos iban colocados unos tubos metálicos que relucían bajo el sol. Los árabes confiados en su superioridad y perplejos por la insensatez de los bizantinos lanzaron un ataque frontal para eliminar a los osados marinos. Estando cerca las naves árabes dispuestas al abordaje la mar se hizo fuego, los tubos metálicos comenzaron a expulsar llamas. El terror y el caos inundo a los árabes, sus naves se incendiaron, los marinos ardieron sobre cubierta, cuerpos quemados flotando sobre la mar, de la mismas aguas se alzaron llamas, la victoria bizantina fue total. Mientras la mar ardía, las naves romanas volvían gloriosas a la plateada Constantinopla. El fondo del mar recogía las naves y cuerpos mahometanos, y en ellos sus sueños de expansión por el legendario Bizancio. La leyenda del fuego griego había nacido.
El secreto de este lanzallamas se mantuvo siempre oculto y sirvió para que el imperio se hiciera dueño de la mar y pudiera contener los ataques de los siempre insaciables árabes y rusos. Conocemos que el fuego griego era lanzado en una especie de cañón y empujado por un tipo de bomba impulsora inventada en el siglo III a. C. por Ctesibio de Alejandría, los componentes de este liquido inflamable se desconocen aunque pudiera tratarse de nafta, cal viva y salitre, o bien petróleo destilado con resina espesante que lo prendían en el tubo y salía impulsado como un chorro de llamas con la acción de la bomba adhiriéndose a objetos, personas ,y lo que más pavor causo en la antigüedad ,flotando sobre la mar. La realidad es que este secreto guardado celosamente por los emperadores y descendientes de Calínico desapareció con Constantinopla. El fuego de la salvación mantuvo a los bizantinos en la fe del futuro. La mar ardía y Constantinopla relucía reflejada en ese mar de llamas.

Fuentes:
Crónicas. Teófanes
Historia deI Imperio Bizantino.Tomo Primero. A.A.Vasiliev.

22 octubre 2007

Juan Antonio Cebrian


El sábado pasado los emperadores romanos se quitaron su manto purpura para abrigar el alma de Juan Antonio Cebrián. Alejandro Magno volvió para conquistar su espíritu y volar junto a él. Los reyes godos se inclinaron al paso de su último suspiro. La historia soltó una lagrima que resbaló como roció en los pétalos de su nuestra querida rosa de los vientos.
Su optimismo, voz cálida y nobleza intelectual nos atrapo en sus nuestras noches de misterio, magia, naturaleza…. e HISTORIA. Con sus pasajes de la historia y sus versus nos narró la historia como quien cuenta un cuento a su hijo, envolviéndonos en un manto de nostalgia y épica para transportarnos en la oscuridad de la noche a la luz de la historia. Nos hizo soñar y reír conduciéndonos a través de los tiempos abrazados a su nuestra rosa de los vientos. Nos hizo leer sus amenas y entrañables historias de la historia para transportarnos a épocas remotas.
En esta vieja Iberia la voz de la historia ha volado para unirse a sus mitos en el Olimpo de los dioses.
Adiós y gracias por tan buenos momentos.




20 octubre 2007

El rescate de la reina Clotilde


En el comienzo de la etapa visigoda en la antigua Hispania ocurrió uno de los sucesos más caballerescos de la edad media, digno de la más grande épica, el rescate de la reina Clotilde. Esta princesa franca casada por cuestiones políticas con el rey visigodo Amalarico su vida desde entonces fue un calvario. El carácter inestable del rey en una época donde los francos católicos eran odiados convirtió este matrimonio, que en un principio era un signo de amistad, en un enfrentamiento entre los dos reinos que acabo con una guerra brutal y la pérdida de parte de la Aquitania Prima por parte de los godos.
En el año 531 Childeberto de Paris cruzó la frontera visigoda de la Septimania para rescatar a su hermana. Los maltratos continuos y públicos hasta el punto de arrojarle estiércol en la cara cuando ella iba a misa, hizo que Clotilde mandara un mensajero a su hermano con un pañuelo de su sangre como prueba de las barbaridades que estaba sufriendo de Amalarico y pidiéndole ayuda. Clotilde una católica convencida no quiso convertirse al arrianismo, esta cuestión y el carácter del rey (odiado por todos) hizo que viviera un autentico infierno en la corte goda.
Childeberto haciendo honor a los valores caballerescos y quizá también con la intención de arrebatar unas cuantas tierras a los visigodos emprendió la campaña de rescate al frente de su ejército. Los visigodos superiores militarmente en ese momento estaban divididos, el general Teudis encabezaba una rebelión que mantenía quebrado el reino, por lo que Amalarico solo pudo disponer de parte de su ejército.
Tras una sangrienta batalla en Narbona los visigodos fueron derrotados y Amalarico huyo a Barcelona. Allí fue asesinado al parecer por sus propios hombres que entregaron a Clotilde a su hermano (aunque otras versiones nos indican que el autor del crimen fue un espía franco llamado Besón). Childeberto volvió a Francia con su hermana tras haber arrebatado algunos territorios a los visigodos en la Aquitania Prima. El último descendiente del gran Teodorico, vencedor de los hunos, dejo su vida en Barcelona a causa de los maltratos que infringió a su mujer.Teudis, gran opositor de Amalarico accedió al trono con la intención de frenar nuevas empresas expansionistas de los crecidos e insaciables francos.

Fuentes:
Los Godos en España,  E.A.Thompson
La historia de la España visigoda, Luis A. Garcia Moreno

18 octubre 2007

Guerreros Celtas


Tras una noche de golpear las armas contra los escudos, de gritos, canticos y tras beberse cantidades ingentes de licores preparados por los druidas, los celtas se preparaban para seguir a su caudillo rumbo a la batalla. La casta militar celta después de hacer los ritos de purificación y haber orado con los druidas alzaba sus largas espadas y lanzas para lanzar una salvaje acometida contra el enemigo. No empleaban el arco porque consideraban que matar a un enemigo a distancia era un acto de cobardía.
El caudillo iba el primero, seguido por la nobleza militar y después el ejercito. Contemplándoles estaban los druidas orando por ellos y preparando ungüentos para los heridos. Iban desnudos al combate como símbolo de pureza, y su objetivo era cortarle la cabeza al enemigo. Creían que en la cabeza residía el alma humana y quien la cortaba adquiría su fuerza, convirtiéndose así en un guerrero superior. Las cabezas cortadas eran sus más valiosos trofeos y después de embalsamarlas con aceite de cedro las exhibían orgullosamente durante generaciones. Las que consideraban de menos valor las empleaban en hacer decorativas ornamentas para los cuellos de los caballos.
El gran manejo en la caballería y los carros de combate les reporto una gran ventaja en sus guerras. Las tácticas de caballería celta eran muy sofisticadas, disparaban jabalinas sobre el enemigo y retrocedían, atacándolo luego mediante cargas controladas concentrándose en un mismo lugar para romper las filas enemigas.
Valor, coraje y honor era la ideología de estos guerreros que jamás sobrevivían a su caudillo, ya que juraban seguirlo en la victoria y en la derrota. Desaparecidos como pueblos en Europa ante el avance romano estos formidables guerreros se convirtieron en mercenarios de gran reputación.
“Amanezco hoy, Por la fuerza del cielo, La luz del sol, El esplendor del fuego, El resplandor de las llamas, La velocidad del viento, La rapidez del rayo, La firmeza de la roca, La estabilidad de la tierra, La profundidad del mar. Amanezco hoy, Por la fuerza secreta y divina que me guía” (Oración Celta)


  
                                                                                                                      

15 octubre 2007

Otra forma de contar la historia

Audio sobre la temible caballeria de los hunos.
Los jinetes del apocalipsis



La leyenda contaba que bebían sangre humana, que con sus gritos arrancaban las almas a sus adversarios y que dormían sobre sus caballos a la luz de la luna. Con sus rostros llenos de cicatrices, tatuajes y desfigurados por los ritos de deformación craneal, estos jinetes fueron el rostro del diablo para sus oponentes...

14 octubre 2007

Apuestas en el circo romano


La pasión inundaba las almas de los romanos cuando se anunciaba en el foro que el magistrado de turno ofrecía juegos en el circo Máximo. La mejor forma de conseguir popularidad y por lo tanto apoyos políticos era gastarse los sestercios en ofrecer espectáculos al siempre inquietante pueblo romano. Los juegos requerían una organización de tal índole que toda la urbe de una manera u otra se implicaba.
Los juegos comenzaban con un desfile por las calles romanas que transcurría desde el Capitolio hasta el Circo, era el desfile de los participantes y las autoridades organizadoras de la forma más espectacular posible. Músicos, danzarines, actores, cómicos amenizaban el recorrido, mientras la gente amontonada en las aceras gritaba extasiada a sus ídolos sintiéndolos más cerca que nunca. En las afueras del circo un mercado de tenderetes vendía lo más variado de productos, desde fruta hasta perfume, los adivinos ofrecían sus conocimientos en las artes adivinatorias, las rameras vendían su cuerpo en las arcadas del edificio y la gente se agolpaba en las entradas del recinto. Una vez en el circo y celebrados los ritos de inicio habituales el magistrado autorizaba el comienzo de los juegos y el sonido de las trompetas inundaba todos los rincones del estadio.
El primer espectáculo consistía en un simulacro de batalla entre jóvenes aristocráticos denominado Ludus Troianus que era de escaso interés y se realizaba mientras los asistentes terminaban de ubicarse, luego le seguía una exhibición ecuestre de gran malabarismo y colorido precediendo al comienzo de las carreras. La primera carrera era una competición pedestre, una carrera de agotamiento donde las primeras apuestas empezaban a funcionar entre los romanos calentando los ánimos y el ambiente para el momento cumbre que eran las carreras de carros. Normalmente se realizaban varias carreras de carros empezando con los participantes de menor entidad para acabar con las grandes estrellas del momento.
Los grandes ídolos de masas con sus carros hacían acto de presencia en la arena entre grandes ovaciones y las primeras lágrimas empezaban a dibujarse en el rostro de las romanas, mientras el nerviosismo por el dinero jugado inundaba a los señores, miles de sestercios estaban en juego durante las siete vueltas que duraba la carrera.
En el principio de los juegos los corredores representaban a facciones identificadas por un determinado color (algo parecido a los equipos deportivos actuales), luego se personalizó el triunfo y por lo tanto la competición, convirtiendo a los corredores en unos ídolos de masas, unos héroes soñados por las mentes romanas.
Al finalizar la carrera, el vino, los licores y las más dulces viandas recorrían las gradas mientras en la arena comenzaba una nueva exhibición ecuestre como entretenimiento hasta el comienzo de una nueva carrera. Una nueva oportunidad de ganar dinero y disfrutar con la espectacularidad de las cuadrigas. Todo terminaba con el éxtasis de la recogida del triunfo, los vencedores recibían el trofeo que les daba dinero y fama mientras patricios y plebeyos reían, aplaudían y lloraban por los sestercios perdidos.



12 octubre 2007

El poder de la magia en la medicina de la Mesopotamia


A diferencia de la imagen positiva de la medicina egipcia que tenían los griegos, siendo especialmente admirada por Herodoto, la de los antiguos babilonios no tenía buena aceptación, siendo el mismo Padre de la Historia que refería que este pueblo sacaba a los enfermos a la plaza, para que los que pasaran por allí los vieran, y si conocían la cura por haber padecido ellos o un conocido la enfermedad, se la comunicaran al enfermo y éste lograra sanar.

Si bien lo de Herodoto podría parecer exagerado, para nosotros no serán menos llamativas algunas de las características de la práctica médica en el Cercano Oriente arcáico.

La enfermedad era concebida como un castigo inflingido por los dioses debido a un delito u ofensa moral, o a la ruptura de un tabú, fuera intencional o no; y la intervención divina podía ser directa, a través de un demonio o, de lo contrario, mediante la invocación de un brujo o hechicero. Por lo tanto, teniendo en cuenta esta mentalidad, es lógico recurrir a la magia para encontrar también la cura, resultando decisivos los rezos y los sacrificios realizados.

A pesar de la predominancia de la religión y la magia había también especialistas en el cuerpo humano, capaces de reconocer a determinados agentes en la génesis de la enfermedad, tales como el polvo, la comida, la suciedad, la bebida... Estos médicos observaban a sus pacientes atentamente, agrupándolos por enfermedad y les aplicaban los que hoy denominaríamos tratamientos farmacológicos consistentes, en general, en mezclas preparadas por ellos mismos a base de múltiples tipos vegetales y minerales diluídos en agua, leche o cerveza -raramente vino-, o productos animales como la sangre, la grasa, el sebo y los huesos.

Estos médicos poseían un conocimiento de las partes y órganos del cuerpo humano a juzgar por los términos con los que los designan, utilizando para ello varias palabras en algunas ocasiones, como las catorce posibilidades para nombrar el útero.

En cuanto a la cirugía, no hay la evidencia que existe para otras culturas respecto de trepanaciones, circuncisiones o extracción de piezas dentales. Sólo parece haberse empleado en casos extremos en el terreno de la oftalmología.

Para hacer sus diagnósticos y suministrar remedios, los médicos tomaban el pulso de sus pacientes, la temperatura corporal usando sus manos, palpaban el cuerpo del paciente y olían su aliento y orina.

Además de las pociones que ya nombramos, los médicos recurrían a las fumigaciones, el suministro de líquidos boca a boca a través de una pajita (o sorbete, según la costumbre del lector), las fricciones y masajes con pomadas, cataplasmas y supositorios.

Lo que no resultará extraño a nadie, seguramente, es que a pesar de sus limitaciones, los médicos de aquellos lugares y tiempos gozaban de un gran prestigio, estando estrechamente vinculados al palacio.

Carlos Arnedillo

Fuente: Gómez Espelosín, Francisco. La ciencia en Mesopotamia. Historia National Geographic. Nº 30, Septiembre 2006


11 octubre 2007

Tumulto en el teatro romano


La pasión de los romanos por el teatro y los actores muchas veces sobrepaso la admiración para convertirse en un éxtasis colectivo que a veces no acababa de una forma muy correcta. Los actores y actrices en ocasiones se convirtieron en ídolos sexuales que despertaban las más escondidas pasiones y las más perversas envidias para quien quería poseerlos.
Reinando Tiberio se produjo un altercado público de tal magnitud en una representación teatral que fue precisa la intervención del propio emperador. En mitad de la obra con la voz de los actores gravemente flotando sobre las gradas, sus cuerpos danzando en el escenario y un buen número de senadores extasiados ante sus sueños sexuales, un grupo de plebeyos en las filas altas empezó a abuchear por considerar la actitud de los actores demasiado grotesca. La protesta fue elevándose paralelamente al delirio entusiasta. Mientras unos gritaban otros intentaban concentrarse en las imágenes y palabras que salpicaba el escenario, hasta que los abucheos cambiaron a insultos y empezaron a caer objetos sobre los actores, lo que obligo a suspender la función. Esto provoco tal enfrentamiento entre los asistentes que origino una batalla campal de gran magnitud prolongándose durante buena parte de la noche, causando multitud de heridos, grandes daños en el teatro y un muerto. Tras el restablecimiento del orden, el propio emperador actuó de juez desterrando de Roma a los cabecillas de los bandos y a los actores.
Es una lástima que desconozcamos tan polémica obra teatral.

“Reprimió con rigor los tumultos populares, y atendió sobre todo a prevenirlos. Habiéndose cometido un homicidio a raíz de una cuestión suscitada en el teatro, desterró a los jefes de los partidos rivales y a los actores por quienes se había suscitado la disputa, y no quiso nunca llamarlos, pese a cuantas instancias le hizo el pueblo”

Fuentes:
Los doce Cesares. Cayo Suetonio Tranquilo
Historia de Roma. Francisco Bertolini

09 octubre 2007

Costumbres guerreras germanas



Era costumbre germana en sus luchas contra los romanos llevar a la guerra algunas imágenes e insignias sacadas de los bosques sagrados y bendecidas por los sacerdotes, que representaban el manto protector de la divinidad y la presencia del espíritu poderoso de sus antepasados. Estos guerreros combatían divididos en escuadrones familiares con lo que el honor y la defensa de la familia fortalecían su espíritu combativo. Detrás de ellos estaban sus mujeres y niños animándolos en la lucha, a través de gritos ensordecedores. Los heridos retirándose enseñaban las heridas a sus madres y mujeres para que las purificaran chupándolas y así poder volver al combate. En medio de la batalla las mujeres les servían agua y les seguían animando. Si intentaba huir algún guerrero las mujeres salían a su paso y poniéndoles los pechos delante les hacían volver. Los niños un poco mas retirados emulaban a sus padres en una batalla infantil.
Es curiosa la forma de guerrear de los temibles germanos en tiempo del imperio romano, leyendo a Tácito los modos germanos recuerdan mas a una romería que a una guerra. Sin embargo esta forma de luchar causo estragos en las invencibles legiones romanas que no pudieron llegar jamás a derrotar definitivamente a los germanos, sufriendo habitualmente dramáticas derrotas. El limes germano fue la única zona que no llego a controlar totalmente Roma, siendo siempre su quebradero de cabeza y el principio de su final. Esta forma familiar de lucha tuvo mucho que ver en ello, ante la disciplinada legión, sus innovadoras armas y despliegues tácticos, los germanos antepusieron la mirada y los gritos de su madre, mujer e hijos, luchando con el honor de quien lucha al lado de su padre, hermano y demás familiares, para parar el avance de la formidable maquinaria militar romana.

Fuente:
De las costumbres, sitios y pueblos de la Germania. Cayo Cornelio Tacito


08 octubre 2007

Los hombres del roble


“Concedednos divinidades
Vuestra protección
Y con vuestra protección, la fuerza
Y con la Fuerza, la comprensión
Y con la comprensión, el saber
Y con el saber, el sentido de la justicia
Y con el sentido de la justicia, el amor
Y con el amor, aquel de todas formas de vida
Y en el amor de todas las formas de vida, el amor de los dioses y de las diosas
Y de todas sus fuerzas “
Su imagen es el misticismo, la magia, ese poder sobrenatural anhelado. Con sus túnicas y largos cabellos han sobrevivido a los siglos en la mente de los que sueñan con los arboles y las estrellas. Por el aire su espíritu recorrió la tierra europea invadiéndola de partículas mágicas, los hombres del roble dejaron su alma flotando sobre la tierra verde.
Hacían las funciones de sacerdotes, astrónomos, adivinos, magos, jueces, maestros, médicos, instructores…, los druidas eran la minoría que poseía el poder, la magia y el conocimiento. Reclutados entre la nobleza, no eran una casta hereditaria, los druidas ancianos seleccionaban a los más capaces y de jóvenes ingresaban en escuelas donde eran instruidos en ciencias naturales aplicadas a la religión, la astronomía y la adivinación. Podían pasar más de veinte años hasta completar la preparación, toda su enseñanza se basaba en la memoria, la observación y la oratoria. Al acabar la instrucción pasaban a formar parte del clero celta encabezado por un sumo pontífice. No pagaban impuestos, no iban a la guerra y no trabajaban la tierra. Pero su función dentro de la comunidad era múltiple, estudiando el movimiento de la luna y el sol establecían el calendario, vital para el ciclo de cosechas. Ejercían de jueces en los litigios y sus fallos debían de ser aceptados por el afectado bajo pena de no poder realizar sacrifios, siendo condenado como impío y criminal. Eran los instructores de la nobleza guerrera preparándola técnica y espiritualmente para el combate. En los momentos complicados ejercían como asesores diplomáticos y su magia era puesta a disposición de los espíritus guerreros. Como clero establecían las fiestas religiosas y preparaban las ceremonias, esos rituales místicos y mágicos donde invocaban fenómenos meteorológicos o realizaban curaciones, donde sus oraciones se perdían entre las sombras de los arboles envueltas en música grave y solemne. Antes del combate, los celtas cantaban golpeando los escudos con sus armas y soplaban sus trompas con el fin de atemorizar al enemigo, los druidas con sus fuegos invocaban a los espíritus para que volando junto a los sonidos protegieran a su pueblo. Su símbolo sagrado era el muérdago recolectado en invierno el sexto día de la luna, en una solemne ceremonia realizada por un sacerdote vestido de blanco que cortaba la planta con una hoz de oro depositándola en un manto, momento en el que eran inmolados dos toros blancos.
“Tal como un árbol.
Del cual las raíces penetran en todas las capas profundas de la Tierra
y suben hacía el Cielo para elaborar lo que justamente
las Fuerzas Divinas le incitan a producir.
Te pido árbol del Mundo que mi eje de vida
este siempre en expansión y crecimiento, como el tronco de tu árbol.
Capa profunda de mi Tierra.
Infunde el Flujo de mi Alma en mi Árbol de vida.
Que el árbol de Vida proyectado,
Así de mis raíces pueda realizar,
El Destino de mis Frutos de toda mi Tierra”

A pesar del paso de los siglos los hombres del roble perviven en nuestros campos, en el rocío de las hojas, en la savia de los arboles, en el azul del cielo, sus almas se mezclaron en el horizonte para perderse y volver. La esencia celta brota con el relente de la mañana en estos añejos campos europeos.



07 octubre 2007

Los jinetes del apocalipsis


La leyenda contaba que bebían sangre humana, que con sus gritos arrancaban las almas a sus adversarios y que dormían sobre sus caballos a la luz de la luna. Con sus rostros llenos de cicatrices, tatuajes y desfigurados por los ritos de deformación craneal, estos jinetes fueron el rostro del diablo para sus oponentes. La caballería de Atila, rey de los hunos, arraso buena parte del continente europeo en el siglo V dejando un rastro de sangre y fuego. Su crueldad iría para siempre unida a su mito. Poseían ligeros y resistentes caballos con monturas de madera que les permitía un mayor equilibrio para la batalla, y tenían una gran habilidad en el manejo del arco galopando sobre sus caballos. Con la espada recta de hoja de doble filo y sus técnicas de combate eran invencibles en el cuerpo a cuerpo. Realizaban sus ataques en varias oleadas, en las primeras emitiendo chillidos terroríficos se acercaban a su rival para lanzar sus flechas y retirarse, cuando habían realizado el suficiente daño al enemigo venia la embestida final con la lucha cuerpo a cuerpo. Solo el gran general romano Aecio supo parar a estos formidables guerreros que se extinguieron con su caudillo, pero causaron tal terror en las numerosas campañas de Atila que la leyenda sobrevivió durante siglos
“Sus chillidos aun se escuchan entre los montes, prados y peñascos de Transpadana, su imagen se refleja en el Danubio en las noches de luna llena, los cascos de sus caballos se oyen cuando sopla el aire gélido del este” (relato romano s. VI d. C.)


06 octubre 2007

Reflexiones sobre la batalla de Cabra


Este episodio de Cabra es un ejemplo del descontrol político que existía en los reinos medievales. Dos ejércitos se enfrentan entre sí defendiendo al mismo rey y con el apoyo de sus grandes enemigos, los musulmanes. Lo llamativo en esta situación es que ninguno de los embajadores intentara mediar entre los reinos musulmanes a través de su señor, el rey Alfonso VI, que era el beneficiario de las parias y el jefe de los ejércitos. García Ordoñez actuó por su cuenta con la idea de conseguir un cuantioso botín en el saqueo de Sevilla sin importarle que el reino sevillano fuera reino protegido por su rey y que en esos momentos hubiera una embajada Alfonsina para cobrar las parias en su capital. Rodrigo Díaz actuó correctamente defendiendo el acuerdo de Alfonso VI con el rey sevillano. Es sorprendente que García Ordoñez a pesar del aviso del Cid siguiera adelante con la empresa de saquear Sevilla, incumpliendo los tratados entre reinos y encima enfrentándose a compañeros de armas que estaban allí para hacer lo mismo que él en Granada. Este episodio marca el inicio de los desencuentros del Cid con su rey, ya que aunque actuó legalmente, García Ordoñez era un conde muy influyente en la corte Alfonsina y tras este episodio se convirtió en enemigo acérrimo del Cid. En aquel tiempo los reyes querían tener como aliados a los nobles poderosos para así evitar revueltas internas que acababan habitualmente con la cabeza del rey separada de su cuerpo. Esto explica la actitud pasiva del rey al enterarse de la batalla entre sus hombres.
La involución política de este periodo fue la causante del retraso social, cultural y económico que hubo en la Edad Media. Reinos enfrentados, condes y magnates que con sus ejércitos hacían lo que más le convenía, reyes más preocupados en controlar las revueltas internas que gobernar y una cultura guerrera que solo beneficiaba a unos pocos nobles insaciables de botines hicieron que los saqueos, traiciones políticas, conspiraciones reales, guerras internas, pactos con enemigos y todo tipo de confabulaciones fueran la causa de la regresión socio-cultural en esta época. Un reino y su rey con varios ejércitos pagados y comandados por sus condes o magnates cada uno defendiendo sus intereses personales nos dibujan la etapa más oscura de la historia
“Quantos que son en mundo, justos e peccadores,
coronados e legos, reys e emperadores,
allí corremos todos, vassallos e sennores,
todos a la su sombra imos coger las flores”